Una jartá de pamplinas...

Si us plau...

viernes, junio 12, 2009

Los lemmings también sufren mucho...

Una vez conocí a un lemming.

Era un tipo simpático. Le conocí en la parada del autobús. -Hola-, me dijo, apenado. -Hola-, respondí extrañado. Normalmente los lemmings no me dirigen la palabra.

Nos miramos un rato sin decir palabra. -¿Qué, de viaje?-, pregunté, rompiendo un silencio que se me hacía un tanto incómodo. -Bueno, sí, supongo...-, dijo él, incomodado por la pregunta. -En fin, ya tocaba ir a los fiordos...-, añadió.

Supe que había tocado un tema sensible. -Ah, los fiordos... Ya veo, ya...-, dije, sin saber muy bien cómo salvar la situación. Recordé que llevaba un trozo de queso en la mochila, y le ofrecí al pequeño animal un buen pedazo.

-Está bueno este queso, oiga...-, dijo el lemming. -Muy rico. Es una de las cosas que voy a echar de menos...

-¿Y por qué tiene que echarlo de menos?-, pregunté. -Es usted un lemming joven aún. Seguro que tiene montones de hembras suspirando por usted, amigo. Seguro que tiene aún toda la vida por delante.

-Ya, si es cierto. Es lo que más me jode. Pero es la familia, que tira. Mi padre dice que le daría un disgusto enorme si no cumpliese con la tradición. Que si es lo que un lemming serio y responsable tiene que hacer, que si es lo mejor, que hay que pensar en los críos... En fin, que me toca ir a los fiordos...

-¿Y por qué no hace usted lo que quiera con su vida? ¿Por qué le tienen que decir lo que tiene que hacer?

-Usted es que no lo entiende. Es la única opción que garantiza un futuro. Todo lo demás es hacer el tonto, despilfarrar, vaya. Hay que ser responsable, y pensar en la familia, en la sociedad, en los críos que vengan. Hay que tomar una decisión, y asumir que no todo en esta vida va a ser gozar y hacer fiestas. Al final llega un momento en el que tienes que sacrificarte por los demás.

-Pues a mí me parece una salvajada, oiga. Porque la familia le diga que se tiene que tirar por un barranco, vaya, no tiene usted por qué hacerlo. Vaya costumbres que tienen ustedes, los lemmings...

-Pero, ¿de qué cojones habla? ¿Qué dice de saltar por un barranco? ¡Yo voy a hipotecarme por un piso!

Me quedé mirándolo fijamente. El lemming también se quedó mirándome.

-Pues no sé qué es peor-, dije.

-Pues ya le digo...-, respondió el lemming...


(Besitos...)

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