Una jartá de pamplinas...

Si us plau...

lunes, junio 19, 2006

Hasta un crío puede entenderlo...

Un día, sin saber por qué, te ves aquí. Sales de no sabes muy bien dónde, ni tienes idea de nada. Y te ves inmerso en un mundo extraño, con el que te vas familiarizando poco a poco.

Y preguntas cosas. Y vuelves a preguntar más. Y tus padres, que sólo saben de esto un poco más que tú, y sólo porque llevan unos años más, te intentan responder. Pero como no hay una respuesta, y se supone que tú no vas a entender, (¡si eres sólo un crío!), obtienes una generalización que por su propia simpleza es falsa, en el mejor de los casos, o una falacia más o menos inocente en el peor.

Y tú vas pensando. Y ves cómo funciona este caos en el que te encuentras, e intentas poner orden. Pero como no hay mucho orden que entender, inventas reglas que te servirán hasta que se desplomen por el peso de la contradicción. Cuando llegue el momento y tu vista sea aguda, todo irá precipitándose. Y si tienes suerte, será poco a poco, y podrás meditar y buscar nuevos caminos.

Vas llegando a una edad. Vas viendo cómo tus amigos siguen esos pasos que se supone que tú tendrás que dar, algún día. Esos pasos que tus mayores te indicaban cuando preguntabas. Ves cómo crecen, se enamoran, trabajan, medran, se establecen, se hipotecan. Y tú sigues un poco ahí, progresando sin duda, pero de algún modo eres más crío que ellos. Te sientes más pequeño, y no quieres ponerte aún la soga del compromiso, porque no hay nada por lo que valga la pena comprometerte.

Y entonces te dicen que tus esquemas no son válidos. Que no puedes saberlo. Ellos han pasado por otras experiencias que quizá tú no has vivido. Y claro, tú no puedes opinar. No hasta que lo vivas. Porque quizá, tus lágrimas por amor no correspondido tenían menos fundamento. Quizá nunca amaste. Quizá deberías probar a abrirte, y aceptar a alguien, aunque no estés tan seguro. No ser tan exigente. Quién sabe, podrías llevarte una sorpresa. Y en cualquier caso, de vez en cuando hace falta echar un polvete.

Quien sabe, te dices. Y te abres, y conoces a alguien. Pero no terminas de sentir esa chispa. Y al final, aunque tú intentas entregarte, sabes que todo va a salir mal, y tú te vas a sentir mal. Y al final todo sale mal, y tú te sientes mal, y ella se siente mal. Te has equivocado y has metido la pata hasta el fondo. Y vuelves a meter la pata, varias veces.

Pensabas que ibas entendiendo algo de esto, y que todos esos consejos que te daban esos amigos tuyos, plenos de vivencias y con una réplica para todo, te iban a servir para algo. Pero te sigues sintiendo un crío, y todas esas generalidades (en el mejor caso) y falacias más o menos inocentes (en el peor) no te sirven de nada. Y todos esos esquemas se desploman por el peso de la contradicción...

Y lo mandas todo a la mierda. Y descubres que eres feliz sintiéndote un crío, con los ojos bien abiertos en un mundo caótico de orden aparente, lleno de generalidades y falacias...

Todo es tan simple que sólo un crío puede entenderlo...

Besitos

1 Comentarios:

  • El 6/20/2006 11:14 a. m., se hizo el silencio, y Anonymous Anónimo profirió…

    ¡Uf, Mario!
    Me has tenido con la intriga hasta el final, pero veo que lo has comprendido. Lo más importante es ser TU mismo, sentirte bien en tu pellejo, que no siempre es fácil.
    La evolución personal no es una hipoteca, no hay plazos, no hay final, nunca se acaba...
    Y no me pierdas la esperanza, que cuando menos te lo esperes, ¡zas! te nos casas ;-)
    Entonces tus fans del blog querrán una exclusiva ;-)^2

     

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